En la puerta de una casa estás tocando tu guitarra.
Me gusta verte.
Una chica con una sonrisa más linda que las nubes,
te convida frescura.
Vos sonreís y,
sin que la melodía deje de sonar,
comprás sus ojos con la mejor de tus canciones.
Se quedan juntos
hasta que las señoras baldeando los pisos,
los despiertan de ese sueño
que fue lo único real de la mañana.
sábado, 24 de marzo de 2007
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