Tan cabezón como un botón que corría por la arena.
Nadie jugaba con él.
¿Por qué nadie juega con él?
Por los agujeros en su cara.
Cara porosa. Cara de pozo.
Morbo muerdo Martes Sábado Nunca Playa.
Botón sin fin afinado.
No, mejor no.
Era tan cabezón que el viento lo esquivaba.
Las olas tenían miedo de tocar sus pies y ella lo hilvanaba.
Tobogán de gaviotas que picoteaban su verde.
Verde albergue.
Albergue de botones discriminados que nunca pudieron hamacarse en un peceto.
Ahora sí.
Botón con final infinito.
(emilirijiiiiiaaaaa, gracias por esta tarde de mate de remate. te adoro bitch.)
domingo, 15 de abril de 2007
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1 comentario:
Luli: Me encanta. Está buenísimo que juegues con las palabras. Da alegría leerlo y eso es siempre algo feliz. Me gusta que escribas. Yo también te quiero mucho mucho mucho. Juli.
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